UNA INNECESARIA AGRESION

La paz y el bienestar de la que disfrutan ceutíes y melillenses no debe alterarse porque algunos “progres” de la izquierda española que “turistean” con fondos públicos a paraísos de la democracia y libertad como Cuba y Venezuela, apoyen y aplaudan con su sola presencia (la firma es lo de menos Sr.Ocaña) documentos que, como los aprobados en el Festival Planetario de la Juventud y los Estudiantes agraden gravemente a una parte del territorio de España como son nuestras dos Ciudades Autónomas.
Agresión a las que ya nos tiene acostumbrados una buena parte de la izquierda española que sienten una especie de repulsión y complejo freudiano ante conceptos tan meridianamente claros para un francés, alemán, británico o americano como el de patria o nación pero que salpullea y escuece a alguno de nuestros gobernantes y sus socios de la izquierda republicana. Para ellos, no nos engañemos, Ceuta y Melilla son dos reminiscencias de nuestro pasado colonial pero que gracias al empeño y tesón de sus ciudadanos consiguieron entroncarse en la Constitución con sendos Estatutos de Autonomía que les han blindado jurídica y políticamente frente a agresiones externas o internas como es el caso de la concejala de IU del Ayuntamiento de Córdoba Ana Morales o el del propio “asesor” del Gobierno Máximo Cajal.
En estos últimos años y particularmente durante los años de gobierno del PP, la convicción de sus políticos y la del propio José María Aznar, llevaron a las dos ciudades a unas cotas de prosperidad desconocidas en los últimos cincuenta años. Melilla y Ceuta fueron una prioridad en clave interna e internacional, hasta el punto que para el gobierno de Aznar no cabían frivolidades ni en el lenguaje ni en las decisiones que se debían tomar para su desarrollo y estabilidad. Es por ello que durante su mandato se consiguió la mayor representatividad a nivel de Estado e incluso representación parlamentaria en el Parlamento europeo que obligó al propio PSOE a incluir su propia representante en Ceuta, mi buena amiga Carmen Cerdeira. Los dos éramos conscientes que nuestra propia presencia en ese Foro internacional no era una mera casualidad,
Para desgracia de esa izquierda comunista rancia y cavernícola Ceuta y Melilla son dos ciudades modernas con un crecimiento urbanístico impresionante y un magnífico aprovechamiento de la solidaridad europea que con los Fondos estructurales y los de cohesión han elevado notablemente la renta de sus poblaciones aunque con unas carencias que aún persisten y que exigirían una política de consenso entre los dos grandes partidos para “batallar” en las instituciones europeas la consolidación de un status que les permitiera beneficiarse de unas ayudas que por su peculiar situación geoestratégica, les son absolutamente necesarias.
Sería muy interesante que los Presidentes de ambas ciudades contrarrestaran estas “agresiones” izquierdosas con una “presencia real” en las instituciones europeas, retomando antiguas ofertas de la Comisión para hacer un estudio serio y riguroso sobre su evolución social, política y económica, “vendiendo” su imagen y sus diferentes culturas en el Parlamento europeo con actos y exposiciones o promoviendo visitas y reuniones de europarlamentarios para que examinaran y se estudiaran “ in situ” problemas que afectan a una zona tan relevante para la Unión como es la región sur mediterránea: la inmigración, el medioambiente, la lucha contra el terrorismo o el intercambio de buenas prácticas y experiencias entre municipios de la región.
Ceuta y Melilla son dos ciudades que “disfrutan” de su especial carácter afro europeo, que irradian cultura, democracia y estabilidad en su entorno geográfico y que cooperan también en el desarrollo de la propia Andalucía. Son muchos los melillenses y ceutíes asentados hoy en Málaga, Granada, Almería o Cádiz que han apostado desde el mundo empresarial, cultural o incluso político por participar activamente en la vida andaluza, En este sentido creo que los lazos de nuestras dos queridas ciudades con la autonomía andaluza son todavía muy débiles y queda mucho por hacer en aras de una más fructífera y estrecha relación.
Este es el impulso que deseábamos aquellos que tuvimos la ambición en su día por conseguir unos Estatutos de Autonomía que a la vez que nos equiparaban al resto de las regiones del Estado, permitieran un amplio margen de maniobra a sus autoridades y representantes para acceder y participar con las más altas instancias de la Nación en defensa de sus derechos e intereses y en esto sí que vale la pena consumir nuestras energías,

Jorge Hernández Mollar
Ex Diputado europeo del PP