La negativa del agente fronterizo marroquí, de corresponder al cortés saludo del Presidente de la Ciudad de Ceuta, Juan Vivas, estoy convencido que no fué un gesto casual. Las fronteras de Ceuta y Melilla han sido tradicionalmente o una fuente de conflictos entre España y Marruecos o una apertura consentida y dirigida a la cooperación económica y de seguridad.

La sensibilidad del monarca marroquí de turno en el contexto de una relación vecinal con España, siempre compleja por los problemas que la rodean, ha transcurrido habitualmente desde un afecto de hermandad y aprecio mutuo ,como los que protagonizaron la monarquía alauita y la española en tiempos de Hassan II y su hijo Mohamed VI con  el Rey Juan Carlos y hoy con FelipeVI, hasta la de una abierta hostilidad como la que motivaron  el conflicto de la isla del Perejil en tiempos de José María Aznar o las presiones, hoy más atemperadas , dirigidas  a reivindicar la soberanía de nuestras dos ciudades fronterizas y que motivaron serias tensiones durante la presidencia de Adolfo Suárez.

No es un simple gesto protocolario que las primeras visitas oficiales a un país extranjero de nuestros presidentes de gobierno se hayan iniciado siempre con un encuentro con el monarca marroquí en su propio país. Sorpresivamente el Presidente Sánchez rompe esta tradición y prefiere la foto en Francia con su admirado Macron. Grave error de sus asesores que, conociendo la psicología marroquí, no pasaría desapercibido. Marruecos y España se enfrentan a los desafíos propios de unos vecinos, que como se repite con asiduidad por parte y parte, están condenados a entenderse.

No es desacertado, desde mi punto de vista, establecer una cierta relación entre estos errores y el brutal asalto a la frontera ceutí de 600 inmigrantes procedentes mayoritariamente del Sahel, que pertrechados de rústicas pero efectivas armas han lesionado con violencia inusitada a veintidós de nuestros abnegados guardias civiles que junto con la Policía Nacional vienen desempeñando desde hace años la guardia y custodia de las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con un país africano como Marruecos..

Zapatero nos alejó de EEUU con su grosera ofensa a su bandera y ahora Sánchez nos aleja de Marruecos despreciando su primera ocasión de aproximar dos Naciones que deben mirarse sin recelos para evitar precisamente gestos tan significativos como el que ha protagonizado el policía marroquí con ese gran presidente de una ciudad española y tan querida como es Ceuta ¿Sería el gesto que simboliza hoy la distancia entre Mohamed VI y el Presidente Sánchez.?

 

Publicado en Diario SigloXXI, El Mundo Andalucía, MelillaHoy, DiarioYa