Hossein Deraksan, periodista iraní-canadiense, afirmaba que “deberíamos escribir y leer más, ver menos televisión, menos vídeos y pasar menos tiempo en Facebook, Instagram y YouTube”

 Lo cierto y verdad es que hoy, la inmediatez y el reduccionismo gramatical impuesto por internet, está modificando nuestros hábitos de lectura, de comunicación y de información. El sobresalto ante noticias trágicas y violentas es casi diario y nos sentimos con demasiada frecuencia abrumados por una sobrecarga informativa, que en ocasiones se convierte en un inconsciente aumento de crispación y excitación personal.

Observando el panorama político actual es fácil detectar, que la radicalidad que hoy se respira, se alimenta además de otros ingredientes, de la cortedad intelectual y pobreza de expresión de muchos de sus protagonistas, más ocupados en proyectar gestos y tuits que en el contraste de ideas y soluciones.

Solo podremos mitigar los efectos de este tsunami de emociones que nos provoca la ya habitual lluvia diaria de datos masivos, tuits,  retuits, me gusta/no me gusta, si como nos aconseja Deraksan leemos más a fondo, escribimos sin ataduras de caracteres y propiciamos en nuestro entorno, conversaciones y debates con el fin de proyectar en la sociedad un mayor intercambio de ideas y opiniones que, sin duda, propiciarán un clima más pacífico y constructivo