Tercer Hospital

En el ya habitual y a veces tedioso espíritu de confrontación dialéctica en el que transcurre la vida política andaluza y por ende la malagueña, la sanidad y concretamente la “construcción” de un nuevo Hospital viene siendo objeto de dimes y diretes que descubren sin pudor alguno, la falta de rigor y profesionalidad con la que se aborda el problema en cuestión.

El Partido Popular, desde un estudio riguroso de nuestro mapa sanitario, ha advertido a la sociedad malagueña de la urgente necesidad de dotar a Málaga y provincia de un tercer Hospital avalado por los datos fehacientes que demuestran nuestra escasez en la dotación de camas por habitante. Con una población de cerca de un millón y medio de habitantes la ratio es de 1,93/1000 muy inferior a la media andaluza 2,13/1000, sin tener en cuenta los más de nueve millones de turistas que nos visitan (aquí también sufrimos en alto grado el “turismo sanitario” al que hace unos días aludía Rodríguez Ibarra), a lo que hay que sumar la atención hospitalaria que se presta también a los ciudadanos de Melilla, Ceuta y Campo de Gibraltar.

Si a esto le añadimos otras penurias como que el número de profesionales facultativos es notablemente inferior al de otras provincias (1,21 de Málaga frente a Granada 1,35, Cádiz 1,34, Sevilla 1,39 médicos por 1000 habitantes); la manifiesta inferioridad en el número de consultas instaladas; los retrasos en la disminución de las famosas listas de espera quirúrgica; la falta de intimidad y la mala calidad de las comidas en las habitaciones; el colapso en servicios de urgencias y UCIS o la ausencia de contratación de personal de enfermería se deduce que “desde ayer”, era y es necesario la construcción y dotación de un nuevo hospital.

Y es entonces cuando surge el problema. Como la iniciativa ha sido del Partido Popular, el PSOE reacciona ofreciendo mucho más y se atreve con el Mega hospital y además le pone precio a su “idea” que no proyecto (600 millones de euros) y además también resuelve la financiación con algo tan “rentable y transparente” como es hoy la especulación urbanística, con lo que encuentra un motivo añadido para lacerar al Ayuntamiento y culpar de los hipotéticos retrasos a la nula voluntad del Alcalde para avenirse a sus pretensiones.

Las cifras vuelven a ser nuestro mejor testigo. En el último año registrado, el crecimiento poblacional de Málaga y la provincia ha sido del 3,01%, la segunda provincia con más crecimiento de Andalucía. Un estudio realizado revela que la población para el año 2018 estaría cercana a los 2.000.000 de habitantes y si además le añadimos otros factores no menos relevantes como son el envejecimiento de la población, la afluencia turística ya mencionada, la creciente inmigración etcétera., se puede llegar a la conclusión de que lo que “hoy” se haga puede ya ser insuficiente en un futuro inmediato.

Málaga necesita en primer lugar una planificación sanitaria racional y realista, un aprovechamiento al máximo de todos sus recursos provengan del sector público o privado y una voluntad expresa de la Junta de Andalucía, como Autoridad máxima competencial en materia de salud, para afrontar sus responsabilidades desde los medios económicos, materiales y humanos que deben reflejarse en los Presupuestos de la
Comunidad. Este es el marco adecuado donde se manifiesta la auténtica voluntad política y no en declaraciones ampulosas y oportunistas en los medios de comunicación.

En segundo lugar resultaría absurdo confiar en estos momentos la inmediata solución de los problemas sanitarios que plantea la actual estructura hospitalaria de Málaga y su provincia al albor de una idea o proyecto de construcción de un macrohospital, que con la lentitud a la que nos tiene acostumbrados cualquier obra pública de envergadura (proyecto, financiación, ubicación, licitación, adjudicación, ejecución, dotación etcétera) podrá irse a quince años desde el acuerdo formal de su puesta en marcha y hay múltiples ejemplos de ello.

Y en tercer lugar sería muy aconsejable, como suele decirse, no “empezar la casa por el tejado…”. Primero es escuchar a los sectores profesionales concernidos: personal sanitario, especialistas en gestión hospitalaria, urbanistas, arquitectos y cómo no, lo principal y fundamental, que son los usuarios y pacientes, sus necesidades y sus prioridades para ofrecerles una atención personalizada, cercana y de alta calidad. A continuación las Autoridades implicadas deberían cooperar desde la lealtad institucional para facilitar todos los medios e instrumentos necesarios para hacer la elección del mejor proyecto posible entre las alternativas que pudieran plantearse, sea un tercer hospital, un macrohospital o una gran ciudad sanitaria.

Finalmente y hecha la elección, se llegaría a la discusión en la que hoy estamos inmersos que es la de la ubicación, su financiación, los problemas urbanísticos y de otro tipo que suele plantear la construcción de un centro de esa naturaleza. Es por eso que hoy parece que estamos viviendo el desenlace de una película que ni siquiera ha empezado a rodarse.

Desde el partido popular y desde uno de sus órganos de reflexión como es el Comité que me honro en presidir, hemos llegado a la conclusión, después de largos debates con los sectores implicados a los que me he referido, que lo más conveniente sería ponerse con carácter prioritario y urgente manos a la obra, para que la Junta de Andalucía proceda a la construcción de un tercer hospital que debería ubicarse en la zona este. Ello permitiría acoger un núcleo poblacional importante, su costo sería menor que el de un gran hospital, lo que lo haría más asequible en los tiempos de crisis que nos ha tocado vivir y su plazo de ejecución se reduciría notablemente.

Esta solución no sería incompatible con la futura dotación a Málaga de un nuevo Carlos Haya que pudiera centralizar servicios hoy dispersos, ayudar a una mejor organización de la infraestructura hospitalaria y naturalmente elevar el listón de la calidad e imagen de nuestro servicio de salud, aunque me temo que en los tiempos que corren no están las administraciones para gastos faraónicos.

Como colofón de estas reflexiones sobre las mejoras a aplicar en la infraestructura de los hospitales malagueños, me permito la licencia de dar un salto en el tiempo y recordar que el 25 de septiembre de 1.991 se presentó en el Congreso de los Diputados el llamado “Informe Abril” sobre la sanidad pública española, elaborado por el que fue Vicepresidente del Gobierno Fernando Abril Martorell. El informe propició un intenso y abierto debate público sobre el diagnóstico y el tratamiento a aplicar a nuestro sistema nacional de salud que entonces se encontraba seria y gravemente deteriorado.

Me pregunto si no sería más útil para Andalucía y para Málaga imitar aquella experiencia y abrir en nuestra sociedad un gran debate sobre las carencias y virtudes de nuestro sistema de salud a través de un informe similar que recogiera la opinión y el sentir de todos los sectores implicados en la prevención, el cuidado y la atención profesional de los usuarios del sistema.

Jorge Hernández Mollar
Presidente del Comité de Expertos del PP de Málaga