Queridos amigos y amigas:

Voy a imitar a mi buen amigo el Secretario de Estado de la UE,  Iñigo Méndez de Vigo, que en su toma de posesión, nos sorprendió diciendo que iba a romper el protocolo, lo hizo y yo también lo voy a hacer.

Mi primer agradecimiento hoy quiero que sea para mi familia presente en este acto. Mi mujer, mis hijos han sido los grandes sufridores durante los años que he estado viajando semanalmente para cumplir con mis obligaciones políticas durante mi larga vida parlamentaria, les he robado mucho tiempo y dedicación  y gracias a su comprensión, ahora regreso a otro puesto de responsabilidad pública que me va a exigir un esfuerzo añadido, aunque eso sí desde una mayor proximidad física, sin que me veáis ya salir con la maleta en dirección al aeropuerto, ahora estaré mucho más cerca. Gracias por vuestra generosidad una vez más.

Y ahora sí, ahora me dirijo a todos Vds. Deseo agradecer en primer lugar a la Delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, la confianza que ha depositado en mi persona para tan alta responsabilidad como es la de representar en su nombre al Gobierno de España en Málaga y su provincia. Gracias también y muy sinceras al presidente de mi partido en Málaga, mi amigo Elías Bendodo y a  mi amigo también Javier Arenas, presidente de nuestro partido en Andalucía por la confianza que habéis depositado en mi persona para desempeñar esta alta responsabilidad. No os defraudaré y pondré todo mi empeño y esfuerzo en trabajar para ser un digno representante de nuestro Gobierno.

Queridos amigos y amigas, me enorgullezco y es un honor para mí asumir esta apasionante tarea en la provincia de Málaga y su capital. El gobierno que hoy preside Mariano Rajoy se ha implicado desde el primer día en recuperar la confianza de los españoles en sí mismos. Las familias españolas y especialmente las malagueñas y andaluzas están, estamos, abatidas por el drama del desempleo. Desgraciadamente Málaga lo lidera con cerca de 240.000 parados y el desempleo produce desilusión y desesperanza entre nuestros jóvenes y mayores que buscan su primer empleo o lo padecen  después de largos años de trabajo. Eso supone además de una situación angustiosa, una injusta sobrecarga en el seno de miles de familias malagueñas.

Todos tenemos la obligación de luchar contra esta lacra y poner todos los medios para recuperar el crecimiento y crear empleo en nuestra tierra y que nuestra juventud no tenga que emigrar a otras partes de España o del mundo. Lo haremos si, como el Gobierno se ha empeñado,  nuestras administraciones públicas cooperan desde su gestión  con lealtad institucional, si nuestros  agentes económicos y sociales lo hacen desde su responsabilidad y generosidad y si nuestras entidades financieras ponen a disposición de nuestros pequeños y medianos empresarios y emprendedores, el acceso al crédito necesario para financiar sus negocios.

Aunque Málaga no es mi tierra natal, es bien sabido ya que soy melillense, quiero a Málaga al menos con el mismo entusiasmo y cariño que un malagueño de origen y somos miles los melillenses que vemos a Málaga como a nuestra hermana mayor. Soy un enamorado más de Málaga, que disfruta ya desde hace años de su costa y de su interior. Tenemos que conseguir que la “marca” de Málaga se siga distinguiendo, especialmente en Europa, por la fortaleza de su oferta turística, por el alto nivel de sus comunicaciones, por su privilegiada posición en el arco mediterráneo y por su vocación para ocupar una posición de avanzadilla en el desarrollo tecnológico como se demuestra con un Parque, vivero de empresas, que es ya una referencia internacional.

Junto al turismo, que es nuestra industria principal como ha quedado demostrado en la reciente Fitur con una colaboración exitosa entre administraciones y empresarios, tenemos que seguir avanzado en el desarrollo de nuestro potencial en el interior de nuestra provincia.  Debemos esforzarnos en la explotación de la riqueza de nuestros pueblos y ciudades tanto desde el punto de vista de su  agricultura, donde nuestros productos hortofrutícolas, nuestros olivos o nuestros vinos alcanzan ya un alto grado de competitividad como desde su riqueza paisajística, medioambiental, artística o cultural, sin olvidarnos de las interesantes oportunidades que ofrece  nuestro turismo rural.

En definitiva ese es nuestro enorme potencial en el que debemos implicarnos todas las administraciones para que nuestros emprendedores y trabajadores tengan oportunidades de desarrollar sus conocimientos y justos deseos de trabajar. Que no se nos escapen a otros territorios nuestros jóvenes profesionales por falta de oportunidades, es un desperdicio de recursos humanos cualificados que no nos lo podemos ni debemos permitir.

Permítanme también que como representante del Gobierno en la provincia y Málaga, su capital, haga un llamamiento a la lealtad institucional, al debate sosegado y responsable, al espíritu negociador de sus representantes, sean Alcaldes, concejales o parlamentarios y por supuesto a los responsables del gobierno de nuestra Comunidad Autónoma. Todo ello es  compatible con la lógica y democrática confrontación política que nada tiene que ver con el ruido inútil o los debates estériles tan alejados de lo que nos demandan los ciudadanos y la eficacia de nuestra gestión.

Este Subdelegado, desde luego lo va a propiciar, me gusta estar pegado al terreno, escuchar cuanto sea necesario y acercar el Gobierno a los administrados. Para ello propiciaré cuantas visitas y reuniones sean necesarias con autoridades y sectores de la sociedad en toda la provincia para conocer in situ la realidad de todos los problemas, vengo dispuesto a escuchar y actuar.

Les garantizo que trabajaré sin descanso para hacer llegar al Gobierno a través de nuestra Delegada en Andalucía, cuantas inquietudes, proyectos y necesidades me quieran plantear para contribuir al desarrollo económico y social de nuestra querida Málaga y su provincia.

No se nos oculta que estamos inmersos en una profunda crisis económica y son aún muchas las necesidades. Pero eso no nos debe llevar al pesimismo. Se aprende de los errores que se han podido cometer y se debe poner remedio. Nosotros desde nuestra tierra tenemos mucho que ofrecer a Andalucía, a España y a Europa y esa debe ser nuestra tarea y nuestra ambición para superar las dificultades actuales.

Desde mi área de  responsabilidad procuraré que los organismos de la administración central, den una respuesta ágil y eficaz a los servicios que los ciudadanos nos demandan. Disponemos de un plantel de funcionarios que son excelentes profesionales y lo conozco de primera mano. Me implicaré para que se  sientan dignificados y dispongan de los recursos necesarios para desempeñar su trabajo con eficacia, aunque ahora, en tiempos de austeridad estemos llamados a realizar importantes sacrificios.

Soy consciente también que la seguridad y el orden público es una de las tareas más específicas y si me permiten decirlo, más delicadas de las competencias que son propias del Estado y por tanto de mi ámbito de actuación.

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Policía Nacional y Guardia Civil son los mejores garantes de los derechos y libertades de los ciudadanos. La lucha contra la criminalidad organizada, contra la violencia que sufren las mujeres, la vigilancia y control en el mundo rural y urbano para garantizar la seguridad  de los ciudadanos y la de  sus bienes o la asistencia permanente con ocasión de accidentes, catástrofes naturales o de otra índole  requieren una atención especial del gobierno.

Estaré atento a sus demandas para  que sean  suficientes los recursos humanos y materiales que se dediquen a esta importante tarea, así como su coordinación en la importante labor que desempeñan. Les anuncio que será otra de mis prioridades y principales preocupaciones. Tienen y tendrán siempre mi respaldo, mi ayuda y mi especial dedicación.

No puedo dejar de referirme a nuestras infraestructuras. A lo largo de estos años se ha producido un gran avance  para todo el conjunto de la provincia como consecuencia de las actuaciones que han sido realizadas por sucesivos gobiernos.

Ahí están las modernas instalaciones de nuestro aeropuerto, esencial para el importante volumen de pasajeros que Málaga recibe, los accesos por las diferentes rondas, el AVE o la mejora de nuestras instalaciones portuarias dedicadas al ocio o a los cruceros. Pero se hace necesario impulsar con más urgencia las obras programadas o proyectadas, como pueden ser el tan necesario e inaplazable saneamiento integral que evite la suciedad en nuestro litoral, la solución definitiva de los baños del Carmen, el CIE, centro de atención de los inmigrantes, el Campamento Benítez, los paseos marítimos de Fuengirola, Benalmádena o Torremolinos etc y tantas otras que ya se encargarán también de recordarme.

Todo, será objeto de mi estudio y atención para gestionarlo ante los respectivos ministerios y coordinar las actuaciones que correspondan con otras instituciones. Hay que terminar lo proyectado, aprobado y en fase de ejecución y Málaga nos urge a hacerlo.

Esa es también mi responsabilidad y en ello les aseguró que me empeñaré. Queda mucho por hacer y los medios económicos de los que disponemos en estos tiempos son escasos, pero con ilusión, trabajo, diálogo e imaginación iremos avanzando para dar solución a las demandas y necesidades que se nos quiera plantear a quienes ostentamos en Andalucía y en nuestra provincia la representación del gobierno. Con la ayuda de Dios y la de todos espero conseguirlo. Muchas gracias.