El pasado viernes y en el Hotel Monte Málaga se dio el pistoletazo de salida a un nuevo club de opinión que con el sugestivo nombre de “Málaga ciudad abierta” ha iniciado su andadura con un formato similar al prestigioso Club Siglo XXI de Madrid.
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Creo que es una feliz iniciativa que sin duda aportará un enriquecedor debate sobre asuntos de interés que hoy preocupan a la sociedad malagueña. Muy ambiciosa fue su presentación así como arriesgado el tema que eligieron para su primera conferencia y posterior cena-coloquio, ni más ni menos que como rezaba su invitación: “La tregua de ETA”
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En definitiva un emotivo homenaje a las víctimas del terrorismo centrado en una magnífica composición de la pianista malagueña Carmen Robles que cedió sus derechos a la Fundación “Miguel Ángel Blanco”, representada en la persona de su presidenta María Mar Blanco.

Dicho esto y una vez manifestada mi enhorabuena por tal evento a los organizadores, me voy a permitir hacer en público unas consideraciones sobre el contenido de la Conferencia que pronunció Rubén Múgica y que a mi modesto entender introdujo algunos elementos de confusión especialmente a lo largo del debate posterior.

Desde mi más absoluto respeto, reconocimiento y admiración por quienes han pasado por la terrible experiencia de perder un familiar a manos de los repugnantes crímenes de ETA o de haber sufrido el secuestro o el chantaje vil y miserable de tamaños criminales, me sorprende, a veces, por parte de algunos portavoces de las víctimas, la permanente llamada a una pretendida neutralidad y la exigencia de “cooperación” a los partidos políticos, tratando por el mismo rasero a todos ellos, como si las responsabilidades políticas recayeran por igual estén o no en el gobierno.

De igual manera introducen en el lenguaje de sus consideraciones algunos conceptos erróneos quizás para salvar su compromiso político, como es confundir el papel del Estado y del gobierno que lo dirige. Es el caso, por ejemplo, de Rubén Múgica que en varias ocasiones de su disertación hizo continuas referencias a las responsabilidades del Estado frente a los terroristas cuando es notorio que hoy por hoy, esas responsabilidades recaen sin paliativos y principalmente en el Gobierno socialista del Presidente Zapatero.

Pero quizás lo más llamativo de su disertación, fue la escasa referencia a la extensión del terrorismo vasco que durante años ha transcendido los límites de esa comunidad autónoma golpeando con dureza al conjunto de los españoles que de una forma u otra han sufrido los criminales atentados de la banda terrorista. El “problema vasco” lo tienen que solucionar fundamentalmente los vascos, como le recordó acertadamente una interviniente, contando para ello, como no podía ser menos y como así ocurre con la solidaridad y el sacrificio del pueblo español.

Nadie duda que el enemigo a batir es ETA pero es importante que el ciudadano “sienta” y “compruebe”, una determinación firme y contundente del gobernante de turno para aniquilar con todas los recursos de un Estado de derecho la lacra del terrorismo. La deriva de la actual dirección del Partido socialista vasco no da precisamente esa sensación como así lo certifica, el trato despreciativo que sufren, por parte del PSOE, militantes socialistas del tenor de Nicolás Redondo, Rosa Díez o el propio Rubén Múgica.

A los españoles nos molesta sobremanera el lenguaje perverso que una buena parte de ciudadanos vascos principalmente nacionalistas o abertzales utilizan para definir lo que ellos entienden como un “conflicto” con el resto del Estado. Nada tiene que ver políticamente Irlanda con el País Vasco; no se puede hablar de “proceso de paz” porque no existe un conflicto armado sino asesinatos, raptos, extorsiones y amenazas al más puro estilo mafioso; es una falacia que quienes atentan contra la libertad de expresión, de reunión, de asociación o contra los derechos humanos más elementales como es la vida invoquen un “proceso democrático “ para proclamar un día la independencia de Euskal-Erría y anexionarse Navarra y el País Vasco-francés al más puro estilo imperialista, fascista o estalinista o menos aún aceptar que la situación actual responda a un verdadero “alto el fuego permanente” como si de una guerra se tratara cuando no se trata de una guerra al uso porque no existen ejércitos contendientes sino una banda terrorista que mata indiscriminadamente y que viola los derechos fundamentales de millones de ciudadanos españoles y europeos.

Esa es la claridad y la denuncia que quizás se echa de menos cuando personas tan honorables, respetadas y aplaudidas como en este caso lo era el conferenciante Rubén Múgica nos quieren trasladar al resto de España la justa inquietud y dolor que les origina la brutal represión a la que se ven sometidos por el nacionalismo radical y abertzale.

Al Gobierno del Sr. Zapatero le incumbe, desde su exclusiva responsabilidad, la tarea de culminar la “derrota definitiva del terrorismo” que con tanto empeño y eficacia persiguieron su propio Partido y el Partido Popular durante el gobierno de José María Aznar, como así reconoció el propio conferenciante. Esto y no otra cosa es lo que esperamos con “ansiedad” los ciudadanos andaluces, extremeños, madrileños o de cualquier parte de España que hemos compartido el dolor y las lágrimas de nuestras víctimas a lo largo de estos años.

Jorge Hernández Mollar
Ex Diputado al Parlamento Europeo PP