“Los Peligros de la Patria”

“En las horas de peligro es cuando la patria conoce el quilate de sus hijos…” Esta máxima de Marco Tulio Cicerón nos debe conducir a una reflexión sobre los peligros que precisamente se ciernen sobre la nuestra.

Desde el criminal atentado del 11M la vida de los españoles se ve sacudida casi diariamente por las noticias de unos medios de comunicación que en general se han contagiado de un clima de agresividad y parcialidad nada habitual en el entorno periodístico europeo.

Los medios de comunicación al igual que los políticos reflejan el estado de salud de una sociedad democrática y es obvio que hoy España está aquejada de una grave enfermedad que poco a poco la está debilitando hasta extremos francamente preocupantes.

La fractura política que los actos terroristas de uno y otro signo han producido entre los españoles además de beneficiar solamente a quienes tratan de imponernos la dictadura del terror produce el debilitamiento y el descrédito del Estado.

El empecinamiento en arrinconar y aislar a un partido que por sí solo representa a una gran mayoría de los españoles, como es el caso del partido popular, nos está llevando a una confrontación altamente peligrosa para nuestra pacífica convivencia y a una instrumentación política de las instituciones que cada vez están más lejos del interés y de la confianza de los ciudadanos.

El depredador y voraz nacionalismo rampante y cavernario de una clase política que solo ve en su reclamo, el método más inmoral y repulsivo de mantenerse y enriquecerse en el poder está destrozando literalmente el sentimiento de Nación con el que nos hemos identificado millones y millones de españoles a lo largo y ancho de nuestra historia.

El intento de “desalojar” de la vida social y familiar de los españoles las raíces cristianas para sustituirla por el culto al relativismo, al nihilismo y al dinero está haciendo incrementar de una forma alarmante en nuestra sociedad los niveles de violencia, de corrupción y de desprecio a la dignidad, a la privacidad y al respeto de la persona.

La desorientación en nuestras alianzas internacionales dentro y fuera de Europa nos está arrastrando a posiciones incomprensibles para las Naciones y Organizaciones más poderosas e influyentes del planeta aproximándonos a las que representan sociedades alejadas no solo de nuestros intereses geopolíticos sino incluso de nuestra propia civilización anclada en la defensa de las libertades, de la democracia y de la igualdad entre los seres humanos.

La sensación de descontento y desconcierto latente que existe entre los españoles quizás queda enmascarada por la coyuntural bonanza económica que permite “adormecer” otras preocupaciones como las que he citado. Sin embargo aquellos que ostentan constitucionalmente la representación de nuestro Estado sean los Partidos políticos y el Parlamento, la Corona, los Tribunales de justicia y el propio Gobierno deben ante un “peligro real” de ruptura social y política como la que hoy existe en España, asumir la inexcusable tarea de volver a la cultura del “auténtico y verdadero” diálogo interinstitucional y al consenso de las grandes cuestiones que deben estar alejadas de las políticas partidarias.

De no ser así lo correcto en democracia es dejar que una vez más todos y cada uno de los españoles que lo deseen podamos pronunciarnos en las urnas sobre los juicios y valores que nos merecen quienes representan tan diferentes modelos de sociedad como los que hoy defienden los partidos políticos de todo el espectro “nacional”. Adelántense pues las elecciones generales, para que la patria conozca cual es el quilate de sus hijos…

Jorge Hernández Mollar
Ex Diputado al Parlamento europeo