“ Las Cumbres de Sevilla”

Durante los días 21 y 22 de Junio se celebró en Sevilla una Cumbre de Jefes de Estado o gobierno de la UE presidida por José María Aznar que en aquel entonces ostentaba la presidencia de la Unión.
Uno de los temas estrella de aquella reunión resultó ser la inmigración y el asilo. En la resolución que se adoptó en aquella Cumbre figuraban compromisos tan relevantes como el de incluir” una cláusula sobre gestión común de los flujos migratorios y sobre la readmisión obligatoria en caso de inmigración ilegal en todo futuro acuerdo de cooperación, de asociación o equivalente que la Unión Europea celebre con cualquier país” o “realizar una evaluación sistemática de las relaciones con los terceros países que no colaboren en la lucha contra la inmigración ilegal” para terminar con la posibilidad de que” una vez que se
hayan agotado sin resultado los mecanismos comunitarios existentes, el Consejo podrá constatar por unanimidad, una falta injustificada de colaboración por parte de un tercer país y adoptar, en tal caso, medidas o disposiciones dentro del respeto de los compromisos adquiridos por la Unión y sin menoscabo de los objetivos de la cooperación para el desarrollo”
Por aquel entonces España e Italia, los dos países más presionados en sus fronteras por la inmigración desordenada e ilegal que procedían de Marruecos y Albania fueron los impulsores de estas medidas.
Tres años después y en la misma ciudad, se celebra una Cumbre hispano-marroquí entre los Gobiernos de ambas naciones. Un Gobierno como el de España, que es frontera de la UE con Marruecos en el límite de sus Ciudades Autónomas (que no plazas) de Ceuta y Melilla, un Gobierno como el de España que debería haber “obligado” a Marruecos a aceptar en suelo español la presencia de los máximos representantes de ambas ciudades , está obligado, por la resolución adoptada en la Cumbre de Sevilla, a “exigir” a ese país que en el marco del Acuerdo de cooperación con la UE cumpla con sus obligaciones de poner, con carácter urgente, todos los medios económicos. políticos y sociales para cortar de raíz, al menos, la emigración de sus propios ciudadanos que huyen de la miseria, de la corrupción política y económica y del déficit democrático y de libertades que aun caracteriza a una monarquía feudal y absolutista como es la marroquí.
Los últimos “asaltos” de subsaharianos que se están produciendo en las fronteras de Melilla y Ceuta con trágicos resultados, pueden acrecentarse en los próximos días si la Unión Europea y Marruecos no cooperan de inmediato para poner todos los medios necesarios y a ello debe urgirles España desde todas las instituciones , especialmente desde el Consejo y el Parlamento Europeo. Incluso no estaría de más que Javier Solana, responsable de la política exterior de la Unión, se acercara a la zona para “recordarle” algunos compromisos a Mohamed VI.
Ante las desgarradas muertes de inmigrantes en las alambradas de uno y otro lado de la frontera en Ceuta, las dramáticas escenas en los cotidianos asaltos a la de Melilla o los cientos y cientos de cadáveres que se arrojan sobre nuestras y playas y costas andaluzas, el Gobierno de Zapatero e incluso la Corona deben asumir el deber de hacer una llamada al orden internacional para poner fin a una tragedia que puede llegar a desestabilizar una parte de la región sur euro mediterránea.
Aceptando que Marruecos se vea con graves dificultades para detener la avalancha de subsaharianos que penetran en su territorio y que, curiosamente, atraviesan” sin dificultad” para alcanzar las fronteras de Ceuta y Melilla, resulta muy sospechoso que la monarquía alauita no ponga todos los recursos materiales y humanos necesarios para controlar e impedir, desde la responsabilidad que le incumbe, la presión permanente sobre las dos fronteras.
Las trágicas escenas que hoy se pueden contemplar desde todo el planeta, tienen que “remover” las conciencias de las autoridades, los políticos y los ciudadanos en general para priorizar este grave problema y erradicar esta nueva forma de “esclavitud”, persiguiendo sin cuartel a las mafias que transportan y explotan a las personas y “presionando” a los gobernantes de los países de origen, para erradicar el despotismo y la corrupción política y económica, causa y origen de tanta miseria y subdesarrollo.

No es la primera vez que las poblaciones de ambas ciudades han tenido que sufrir situaciones “extremas” como las que hoy se están viviendo. Se merecen al menos que las máximas autoridades del Estado, prestas siempre a acudir grandes eventos sociales, deportivos, culturales a cualquier punto de España o del mundo, acudan también a solidarizarse con más de 130.000 españoles que tienen derecho a no sentirse permanentemente discriminados.

Jorge Hernández Mollar
Ex Diputado europeo del PP