LA HISTORIA SE REPITE

Por enésima vez el diario El País ha abierto el melón de la “musulmanización”- que no “marroquinización”- de Melilla y Ceuta utilizando para ello la generosa y desinteresada filtración de unos informes de nuestros “ prestigiosos” servicios secretos del Ejército y el CNI.
Los perversos y deseados efectos de estas filtraciones son evidentes: desanimar y desmoralizar a ambas poblaciones, desmotivar a los actuales y potenciales inversionistas, incomodar a los españoles musulmanes y muy especialmente cuestionar la soberanía de ambas ciudades provocando la complacencia de Marruecos ante tanta estultez y falta de patriotismo.
Si España fuera un país serio y de un tiempo a esta parte parece todo menos eso, lo primero que debería hacer el Gobierno sería rehacer y reciclar todos sus servicios de información y espionaje, porque llamarlos “secretos” resulta realmentee grotesco y en segundo lugar debería también aclarar a los españoles quiénes son los auténticos destinatarios de sus “valiosísimas” informaciones: si el Jefe del Estado, el Gobierno, los Partidos políticos o algunos medios de comunicación…
Somos muchos los españoles que pensamos ya que existe una sospechosa y excesiva condescendencia con un Rey como Mohamed VI , que demostró una insultante hostilidad hacia el Gobierno del Partido Popular, que nunca ha demostrado una firme voluntad de cooperar en la erradicación de los gravísimos problemas que está originando la creciente inmigración ilegal, que demuestra además un desprecio absoluto hacia la población saharaui y que ahora se ve gratamente sorprendido con un nuevo debate sobre la musulmanización de nuestras dos Ciudades desde las páginas del diario oficial socialista El País.
En cualquier caso resulta verdaderamente sintomático que sea siempre bajo un Gobierno socialista cuando se desatan las mayores polémicas en relación con la soberanía de las dos autonomías, polémica absurda por otra parte desde la propia configuración jurídica y política del Estado español. No está de más recordar que fue un artículo incendiario del propio diario El País el que dio lugar a las más vergonzosa y trágica etapa de la reciente historia de Melilla cuando en los años 1985-86 el enloquecido Duddú y el inefable Andrés Moreno, a la sazón Delegado del Gobierno socialista, se confabularon para desatar el caos, el desánimo y la incertidumbre entre melillenses y ceutíes.
Existe además una interesada confusión en el lenguaje que el articulista utiliza para referirse a una parte de la población de aquellos territorios. Se confunde lo religioso (musulmán) con la etnia y origen (marroquí) y si bien es verdad que los orígenes de la población española musulmana son marroquíes, dentro de ésta existe ya un número importante de sus componentes que han nacido en España y se han educado en la cultura española y europea, se han formado y se forman participando activamente en un sistema democrático y “disfrutan” de todos los beneficios que, como ciudadanos europeos, les corresponde en los distintos ámbitos de su vida
El Gobierno del Partido Popular y eso sí que molestó al rey alauita, optó por dar un fuerte impulso a la integración poblacional de ambas ciudades, la convivencia pacífica, la confianza inversora, el desarrollo estatutario y la defensa política y económica de sus fronteras europeas. Todo ello avalaba una política realista y de futuro frente a las veleidades de una izquierda ambigua y en algunos casos abiertamente entreguista como lo ha sido siempre la izquierda comunista.
Es un mal presagio, por el contrario que de nuevo aparezcan, con el Gobierno socialista, los nubarrones al hilo de los mensajes “alarmistas” que se atreven a dar fechas concretas de predominio de una comunidad sobre otra con la sola intención de anunciar los preludios de una “libanización” de los territorios.
El Gobierno y el Rey, con su presencia “real” en aquellas ciudades están obligados a dar una respuesta que tranquilice a más de 140.000 españoles que merecen ser tratados con la misma dignidad y respeto que el resto de sus conciudadanos peninsulares y a los que una vez más y a través del mismo medio de comunicación se les quiere someter a una nueva prueba que en esta ocasión podría ser más traumática que aquella de hace ya veinte años.
Por otra parte el Ministro Bono, tan proclive a explicaciones conmovedoras, debe comparecer en el Parlamento para explicar qué ocurre con sus servicios de “inteligencia” que son tan transparentes y eficaces que todo su trabajo se publica y utiliza en los grandes diarios del Estado y que para más sarcasmo son comentados por nuestro embajador en el Vaticano, Jorge Dezcallar, que escandalosamente se permite opinar sobre las filtraciones del servicio del que fue máximo responsable, quizás por eso recibió el premio del que hoy “disfruta”…

Jorge Hernández Mollar
Ex Diputado europeo PP