Desde la segunda guerra mundial, las ciudades de Europa, no se  había teñido de tanta sangre, como la que está derramando  ahora el yihadismo islamista. Un enemigo tan cruel, despiadado y sanguinario como lo fueron aquellas criminales matanzas y purgas de millones de rusos por el comunista Stalin o el genocidio también de  millones de judíos a manos de Hitler .y sus verdugos nazis.

Desde los atentados de Madrid de 11 de Marzo 2004 hasta la trágica matanza del Puente de Londres del viernes pasado, con la triste y trágica pérdida de nuestro héroe Ignacio Echevarría, han transcurrido ya más de trece años sin que la Unión Europea haya dado un paso firme para comunitarizar la articulación de un espacio de seguridad, libertad y justicia que impida que los delincuentes y criminales destrocen la vida de ciudadanos inocentes europeos.

El manifiesto desprecio de Donald Trump hacia Europa en su última visita y el Brexit ha empeorado aún más las posibilidades de fortalecer la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada en el seno de la UE. Es verdad que desde la Convención europea de 4 de Agosto de 1978 para la represión del terrorismo pasando por la Resolución de 6 de febrero del 2002 y otras posteriores sobe la lucha contra esta lacra mundial se han sucedido numerosos textos jurídicos del Consejo y del Parlamento que han servido para manifestar la voluntad política de los Gobiernos para afrontar este grave problema, pero a la vista está que resulta muy poco útil y eficiente.

Europa  y el resto del mundo se enfrentan a un desafío sin precedentes frente a un enemigo que mata y asesina sin declaraciones de guerra, sin uniformes y sin reglas al uso, como a lo largo de la historia han sido las grandes contiendas. Los europeos debemos exigir de nuestros gobiernos una acción conjunta, coordinada, eficaz para combatir el terrorismo desde sus fuentes internacionales de financiación, desde el acceso del que disponen para coordinarse a través de los medios más sofisticados : Internet, teléfonos móviles etc. y especialmente desde una puesta común de todos los medios materiales y humanos que para la aplicación de la ley y la persecución de quienes la transgreden, se dispongan en cada uno de los Estados de la Unión.

El que entre las víctimas figurara un español que como Ignacio Echevarría demostró un inapreciable valor y valentía para defender el derecho a vivir de otra persona, que a su vez le negó la mano criminal que cercenó su vida, nos ha llenado de conmoción y de una rabia contenida contra estos locos, cobardes, y dementes que constituyen esta  legión de jóvenes musulmanes endemoniados. Las autoridades europeas y las de todo el mundo civilizado, al menos por la memoria de las víctimas y de sus familias, deben empeñar toda su capacidad y medios para hacer frente a este mal que hoy pretende arrebatarnos lo más preciado del hombre la vida, la paz y la libertad.

Descansa en la paz del Dios bueno y verdadero Ignacio, y disfrútala junto a todas las víctimas de la insensatez criminal del terrorismo.

Publicado en Diario SigloXXI, La Región, MelillaHoy, Diario de Navarra…