El pueblo español, Señor, necesitaba unas  palabras en las que poder sentir al menos un álito de confianza y seguridad para  reafirmarse en sus deseos de recuperar el sosiego y la pacífica convivencia que nuestra Constitución de 1978 nos ha garantizado desde hace casi cuarenta años.

Su discurso perfectamente medido y expuesto, estoy plenamente convencido que ha impactado de forma nítida y exigente a sus potenciales destinatarios. La comunidad internacional y especialmente la Unión Europea, debían conocer con una claridad meridiana, como la que ha expresado en su comparecencia televisiva, que han sido las Autoridades de Cataluña las que “han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía…demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado”, es decir han actuado y actúan pertinazmente al margen de la Ley y el Estado de Derecho.

Si esas Autoridades, como bien dice Su Majestad, “pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España” también  la pueden poner de la propia Unión Europea y los organismos internacionales de los que España forma parte.

Por otra parte sus palabras encierran una urgente llamada a los poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- para asegurar el “orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones”, es decir firmeza y determinación en el ejercicio de sus responsabilidades ante una situación de extrema gravedad originada por la actuación revolucionaria, rebelde y sediciosa de las autoridades de la Generalidad.

Finalmente las palabras dirigidas a los ciudadanos de Cataluña recordándoles que es en la España constitucional y democrática donde deben encontrar el marco del debate y discusión de sus problemas y aspiraciones o las  de calor y apoyo a quienes hoy, tanto en Cataluña como en el resto de España, nos sentimos muy preocupados e inquietos por las “conductas de las autoridades autonómicas” confirman la confianza y esperanza que ha sabido transmitir a quienes deseamos el regreso inmediato a la concordia y entendimiento al que con gran acierto ha hecho referencia.