Málaga 9/5/2002

Queridos Presidente de la Ciudad de Melilla, Querido Alcalde de Málaga, Querido Presidente de la Casa de Melilla, Queridos Presidentes del PP de Melilla y Málaga, Queridos Concejales, Diputados Provinciales,  Delegado y Subdelegado del Gobierno, Queridos Paisanos :

Hoy es uno de esos días que dejan huella en la vida de un político, no es fácil reunir a tanta representación de una y otra ciudad, gracias de verdad por vuestra asistencia.Yo creo que todos estamos aquí por el cariño que genera nuestra Melilla. Una Ciudad que en estos últimos treinta años ha sufrido muchos avatares y de muy distinto signo.

Primero fueron allá por los años 70 las explosiones de unas bombas en el Río de Oro y en la cafetería Cambrinus, lo que llevo a una crisis muy grave en la frontera con carros de combate incluido.

Luego fueron los sucesos del año 86 con la famosa revuelta de Duddú, que terminó con unas elecciones paralelas a las generales en la Mezquita de García Cabrelles.

A continuación vino la repetición de las elecciones generales en el año 89 que fue un hecho histórico de nuestra joven democracia.

Y en estos últimos años, en muy poco espacio de tiempo la rotura de los depósitos de agua, los dos   trágicos accidentes de avión que tanto dolor causaron  a familias melillenses y malagueñas.

Si a eso le unimos un clima político inestable de mociones de censura, de transfuguismo político, afortunadamente superado ya, nos encontramos con una Ciudad acostumbrada a los sobresaltos pero con un gran espíritu de supervivencia y de confianza en su futuro, a pesar de todos los problemas que le acarrea su condición de fronteriza como estamos viendo en estos últimos días.

Y  gracias a la confianza de miles de melillenses tuve el honor de representaros en las Cámaras del Senado y del Congreso de España y de defenderos en todo aquello que, en aquellos difíciles años, era una demanda permanente de nuestra sociedad:

El Estatuto de Autonomía, con aquella marcha por la Gran Vía y la Castellana en Madrid, encabezada por Luis Ramallo, los transportes, la inmigración, nuestra frontera, la sanidad, la educación… algunas de estas cuestiones, todavía hoy, de rabiosa actualidad.

Casi dieciséis años después de mi primera elección como Senador hoy tengo la enorme satisfacción de  seguir representando a Melilla pero también a Málaga y  a toda Andalucía como parte integrante de nuestra Nación ante el Parlamento europeo y es desde esta responsabilidad donde deseo encuadrar el leit motif de este acto.

¿Qué pretendo simbolizar con la entrega de esta bandera de la Unión Europea  a la Casa Regional de más solera e importancia por su implantación en Málaga como es la Casa de Melilla?

En primer lugar deseo simbolizar un acto de soberanía compartida. Una soberanía compartida entre España y la Unión Europea que hoy, decide ya, políticas tan relevantes para los ciudadanos melillenses como son todas las que se derivan de la puesta en marcha del euro, la estabilidad económica, los Planes de Empleo para consolidar nuestro modelo social, la liberalización de los transportes para introducir  una mayor competitividad entre ellos, la liberalización energética etc., cuestiones éstas que afectan muy directamente a la vida diaria de los melillenses.

En segundo lugar la bandera de la Unión simboliza también  un nuevo espacio de libertad, seguridad y justicia que abarca hasta los límites fronterizos de Melilla y también de la hermana ciudad de Ceuta, límites que no son solo ya de España sino también de la Unión Europea. Nuestro Presidente del Gobierno, José María Aznar, en una de sus múltiples visitas a Melilla, dijo en una frase muy afortunada que “en Melilla comienza y termina la Unión Europea”.

Nuestra frontera exterior tiene la vocación no de cerrar España y la Unión al desarrollo, la in migración o la cultura sino de abrirla desde el orden y la legalidad a todos aquellos que quieran cooperar con nuestro desarrollo, a todos aquellos que quieran convivir desde el respeto mutuo a nuestra soberanía, a nuestras costumbres y culturas y a nuestra seguridad y libertad con quienes estamos construyendo un nuevo espacio para cerca de 400 millones de ciudadanos.

Y el que no quiera vivir con estas condiciones tiene que abandonar nuestro territorio y en esto tienen una importante responsabilidad, los países de donde proceden los inmigrantes, yo diría que la principal responsabilidad y Marruecos que es nuestro vecino debe comprenderlo y si no lo comprende, pues va a pasarlo muy mal con la Unión Europea, que debe asumir más responsabilidades en sus fronteras exteriores.

Melilla, que fué primero plaza de soberanía castrense casi al cien por cien, después minera, era el puerto de las famosas   Minas del Rif, ciudad también que tuvo una importante flota pesquera, hoy disfruta de un Estatuto de Autonomía que la hace equiparable a cualquier región española y europea y esa es su mejor garantía de futuro.

En tercer lugar esta bandera desea también simbolizar el anclaje y la integración de Melilla en el proyecto de cohesión europea. Los europeos son solidarios con Melilla y contribuyen desde los Fondos Estructurales o desde los Fondos de Cohesión al desarrollo económico y social de los ciudadanos melillenses:

El Puerto y el Aeropuerto, la Depuración de Aguas, los embalses y su infraestructura viaria, sus Colegios e Institutos Públicos, los Cursos de Formación para desempleados y trabajadores en activo, el desarrollo de las nuevas tecnologías y los cursos para empresarios, todo un paquete de inversiones de miles de millones de euros que aprobamos anualmente en los Presupuestos comunitarios y que tienen  la finalidad de aproximar Melilla a la media comunitaria europea de su PIB.

Este esfuerzo presupuestario de la Unión tiene  que servir para impulsar desde el Gobierno autonómico de la Ciudad y desde su estabilidad política y social,políticas realistas y eficaces para que Melilla se integre cada vez más en la nueva Europa, dando, además un ejemplo de convivencia y saber hacer entre comunidades de diferentes etnias y religiones que saben resolver sus problemas desde el diálogo y la democracia.

En cuarto lugar, en esta bandera quiero también simbolizar el deseo de que Málaga, su Alcalde y sus representantes se impliquen también en la permanente lucha por defender los intereses de nuestra querida Ciudad Melilla porque con ello se defiende también los intereses de este paradisíaco e inigualable rincón de Europa como es Málaga y su Costa.

La bandera que hoy entregaré, simboliza además la permanente vinculación con una Ciudad, que quiere y desea sentirse muy unida a los destinos de Melilla.En Málaga los melillenses nos sentimos, como en nuestra propia casa, suena a frase hecha pero es una verdad como un templo.

Nuestro vecinazgo lo disfrutamos todos lo días desde un “Melillero”que nos une diariamente y  desde un cielo que  constituye un trasiego permanente de viajeros que van y vienen de una Ciudad a otra .

Muchos melillenses han demostrado, además, tener una absoluta confianza en arriesgar sus inversiones aquí en Málaga en el ámbito de la empresa, del comercio o de la construcción y son cientos o miles los que durante el período vacacional o los fines de semana se pasean por sus calles, sus comercios o sus playas como un signo del cariño, la fraternidad y la simbiosis que siempre ha existido y existirá entre Melilla y Málaga y viceversa.

Y para terminar, voy a permitirme una pequeña licencia que es retocar una frase de un gran melillense  y buen amigo de todos, cronista de la Ciudad, Constantino Domínguez, para adecuarla a este momento y que está entresacada de uno de sus magníficos libros sobre “Melilla”: “MELILLA ES LA BANDERA DE ESPAÑA Y DE EUROPA EN AFRICA, EL JIRON DE LOS ABNEGADOS, ES NUESTRA HISTORIA, LA HIDALGA EJECUTORIA DE TODO EL PUEBLO ESPAÑOL Y EUROPEO”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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