Melilla, 7/5/2003

Excmo Sr. Decano del Colegio de Abogados, mi buen amigo Blas Jesús Imbroda, queridos compañeros,  Sras y Sres.

Constituye para mi una profunda y sincera satisfacción como melillense y letrado de este Colegio, celebrar el DIA DE EUROPA en mi bendita tierra española, africana y europea y hacerlo además con la entrega de una bandera a nuestro Colegio de Abogados.

Bandera que es símbolo y representación de una EUROPA que desde la antigua Grecia hasta nuestros días es depositaria de una civilización que ha hecho de la libertad, la democracia y el respeto de los derechos humanos el fundamento y la razón de ser de su existencia.

Tiene su origen esta bandera en una vidriera de la catedral de Estrasburgo donde ante la imagen de una virgen con las doce estrellas que la coronan rezaron juntos, Adenauer y Robert Schuman, dos de los padres de Europa.

Su origen cristiano es pues, símbolo de la convivencia que en paz y libertad deseamos construir los ciudadanos y pueblos europeos, cualquiera que sea su raza, religión o etnia, ante los profundos cambios y desafíos que el nuevo siglo XXI nos depara.

Y ni nuestra querida Melilla ni nuestro querido Colegio pueden ser  ajenos a estos cambios y desafíos.

La caída del muro de Berlín trajo vientos de esperanza y libertad a unos Estados que hoy van a delimitar unas nuevas fronteras terrestres de la Unión por su parte Este y que junto a las fronteras de Ceuta y Melilla por la parte Sur con los países mediterráneos, van a enmarcar unos  límites fronterizos donde cerca de 500 millones de ciudadanos van a poder circular configurando un nuevo espacio de libertad, seguridad y justicia.

Este es, mis queridos amigos, el reto al que nos debemos enfrentar. Los integrantes de este Colegio estamos también  llamados a ser  garantes de unos derechos  que hoy están ya reconocidos en la Carta de Derechos Fundamentales proclamada en Niza y que esperamos sea incorporada al nuevo Tratado Constitucional que hoy se debate en la Convención para el futuro de Europa.

Desde la Comisión que tengo el honor de presidir en el Parlamento Europeo, solo tenemos un objetivo y yo diría que una obsesión: que la aplicación de la ley, su reconocimiento y su ejecución llegue a todos los rincones de la Unión Europea y que los Abogados,  jueces y fiscales, no encuentren fronteras y barreras procedimentales ni materiales frente a quienes disfrutan de la libertad de movimientos para conculcar la ley y delinquir.

Melilla, está en una encrucijada geoestratégica de gran relevancia para la UE: la inmigración ilegal, la lucha contra el narcotráfico, el blanqueo de capitales, la trata de seres humanos, en definitiva la lucha contra la criminalidad organizada es junto con el terrorismo un objetivo prioritario de la Unión.

La proyección de nuestra ciudad, como depositaria también de los valores que desde la Unión Europea proclamamos solemnemente en nuestra Carta, es un reto al que no debemos renunciar.

Que esta bandera, que hoy os entrego, simbolice vuestro compromiso para cooperar muy activamente en la construcción de este nuevo espacio donde los ciudadanos, sean europeos o no, puedan disfrutar de unas libertades garantizadas desde la seguridad y confianza en unossistemas jurídicos que hagan de la ley la defensa de los valores que hoy los europeos recordamos y celebramos.