Málaga, 24 de septiembre 2013

 

SALUDOS 

 

Sr. Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía

Sr. Alcalde de Alhaurín de la Torre

Sr. Director del Centro Penitenciario

Sr. Director del Centro de Inserción Social

Sr. Presidente de la Audiencia Provincial

 

 

Buenas días a los presentes y muchas gracias por su asistencia.

 

Celebramos hoy un día muy importante y con un gran significado para todos los que formáis parte de la familia institucional penitenciaria. Y tengo que deciros que me siento muy agradecido por tener, por segundo año, la oportunidad de compartir estas horas con todos vosotros como representante del Gobierno de España.

La festividad de la Merced que hoy celebramos debe ser eso, una fiesta para todos. Para los funcionarios, como trabajadores y educadores de personas privadas de libertad, y para los reclusos, que no pudieron o no fueron capaces de convivir en sociedad, según sus leyes o costumbres.

Pero ante todo, estamos hoy aquí, en estos maravillosos jardines, para homenajear y reconocer el trabajo, la constancia y el valor de todas las personas que decidieron dedicar una gran parte de su vida a ayudar a las personas que, como he dicho antes, no fueron capaces de llevar una vida en libertal, con el resto de la sociedad.

Quiero en este acto, reconocer el trabajo y la abnegación de todos los funcionarios que trabajáis en estos centros. Vuestra labor, callada, silenciosa y a veces cuestionada, no es fácil y tiene una injusta compensación En relación con la iimportante labor que desempeñáis

El eficaz trabajo que prestáis en los centros penintenciarios, me lleva a recordar unas palabras del poeta Juan Ramón Jiménez, quien dijo: “Mi libertad consiste en tomar de la vida lo que me parece mejor para mi y para todos; y en darlo con mi vida”.

Creo que sois el fiel reflejo de estas palabras, que demuestran la encomiable labor que realizáis día a día. Habéis decidido que para sentiros libres era necesario ayudar a otras personas  a encontrar su libertad para que puedan saldar sus deudas y ser redimidos por la sociedad cuando cumplan sus condenas.

“Ahora me siento libre” decía entre los muros de una cárcel el conocido intérprete de una pelicula reciente llamada El Vuelo,que narra la historia de un piloto alcohólico que al final reconoce su adicción por la que fue condenado. Fue precisamente reconocer esa verdad la que le hizo libre.

Creo que ese es parte de vuestro difícil cometido: Ayudar a que los reclusos se sientan libres porque han reconocido su realidad y están dispuestos a darle un giro a sus vidas para disfrutar de su propia libertad más allá de las paredes y muros del centro penItenciario

Es verdad que estamos atravesando una situación compleja. Es verdad que vuestro trabajo cada día es más sacrificado. Y es verdad que la falta de recursos es palpable para todos los sectores, y especialmente para el sistema penitenciario y para todo el sector público.

Por eso aún no hemos podido poner en marcha el nuevo Centro Penitenciario de Archidona. Y por eso es complicado realizar algunas tareas internas que serían muy necesarias y, por supuesto, atender de una forma más acorde vuestras legítimas aspiraciones retributivas.

Sin embargo, dentro de sus posibilidades, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias está trabajando en la preparación de nuevos programas de atención a los internos orientados tanto a la prevención como a la curación y la rehabilitación de los internos.

En este sentido, la Administración Penitenciaria está orientando su intervención y tratamiento hacia la promoción y el crecimiento personal, la mejora de las capacidades y habilidades sociales y laborales y la superación de los factores de exclusión que motivaron las conductas criminales de cada persona condenas.

Y en este aspecto es donde los funcionarios tenéis mucho que decir con vuestra implicación y con vuestro trabajo diario. Con vuestro ánimo incansable y con vuestro trabajo obtendremos una vida mejor para todos, funcionarios e internos cuando éstos recobren la libertad.

La política del Gobierno está diseñada para contribuir a la tarea de mejorar la convivencia entre las personas y salvaguardar el estado de bienestar de todos los ciudadanos.

Para llegar a la integración social y recuperar los valores sociales no puedo dejar de recordar el artículo 25.2 de nuestra Constitución: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción social”.

Por eso un centro penitenciario nunca debe ser contemplado como un lugar de castigo y desarraigo, sino, todo lo contrario, como una vía hacia la posibilidad de cambiar, hacia la posibilidad de reconducir el comportamiento que ha llevado a la privación de libertad.

Es necesario que avancemos en la socialización y en la reinserción de los reclusos poniendo a su disposición los medios humanos y materiales necesarios para su formación educativa, sociológica y psicológica. También se hace necesario llevar a cabo convenios con instituciones y fundaciones públicas y privadas para lograr una integración laboral real, que todos sabemos suele resultar dificultosa.

Trabajando con ilusión, todos a una, alcanzaremos el éxito y sacaremos de la oscuridad a muchas personas que han visto destrozadas sus vidas por unas acciones poco acertadas de las que seguramente muchos se arrepienten

Deseo, pues, reconocer expresamente en este acto y en los directores del Centro Penitenciario y del Centro de Inserción Social, Ángel Herbella y Pedro Miguel Martínez, tanto personalmente como en la representación que ostentan de sus centros, el trabajo que desempeñan, su dedicación y profesionalidad.

Para todos los que formáis, atendéis y ayudáis a los hombres y mujeres que un día eligieron su camino de forma equivocada, muchas gracias y mi reconocimiento más absoluto en nombre del Gobierno que represento.

Finalmente, quiero agradecer también públicamente el papel que desempeñan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en su labor diaria de salvaguardia de la seguridad ciudadana y su colaboración con el Centro Penitenciario, sin su participación cualquier trabajo en este ámbito es imposible de llevar a cabo.

No me olvido tampoco de los miembros de la judicatura, que desarrollan una labor ingrata al tener que privar de libertad a las personas aunque también son firmes garantes de que se salvaguarden sus derechos constitucionales una vez recluidos, a todos ellos también mi agradecimiento.

Vivimos en un Estado democrático en tiempos difíciles donde la libertad es un pilar fundamental, valioso, que debemos mantener. Gracias a los trabajadores de prisiones, a ustedes, a su sacrificio y a su dedicación, somos   hoy más libres.

Y permítanme que termine  con una cita del escritor Ramiro de Maeztu: “La libertad no tiene valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen”.

 

Muchas gracias a todos una vez más y Feliz día de la Merced.