A estas alturas de mi vida ya no frecuento el incienso ni la loa de personajes públicos dedicados a la política, sean  o no cercanos a mi entorno personal. Tengo sin embargo que reconocer con toda objetividad, que me ha sorprendido gratamente el tono de serenidad y seguridad que hoy ha transmitido el Presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno a los numerosos asistentes  del desayuno informativo del que ha sido protagonista.

Los casi cuarenta años de gobierno socialista han dejado a Andalucía paralizada entre una corrupción deprimente y escandalosa de muchos de sus dirigentes que  se han enriquecido entre juergas y francachelas muy poco edificantes (cerca de 900 millones del “fondo de reptiles” con 300 encausados o el inmoral uso de las tarjetas “black”) y los problemas derivados de su sectarismo e ineficacia profesional para afrontar necesidades tan urgentes como una sanidad pública de calidad (800.000 usuarios detectados en listas de espera en lugar de los 300.000 anunciados fraudulentamente),la paralización de los planes parciales de urbanismo o los 34.000 demandantes de nuevo descubrimiento de la Ley de Dependencia amén del insoportable retraso de más de 8 años en algunas obras públicas  interminables, como la del metro de Málaga.

Creo que Juan Manuel Moreno hizo unos anuncios muy valientes y comprometedores para su gestión pero que son de  de absoluta necesidad para demostrar que, al margen del ambiente electoral que se respira, son demandas sociales que no permiten demora y cuyo cumplimiento le será exigido por los cauces previstos para el control del gobierno y desde luego por los medios de comunicación que vehiculan también la opinión de los ciudadanos.

La bonificación del 99% del Impuesto de sucesiones; la aplicación del silencio administrativo positivo en el sector urbanístico para agilizar los planes parciales urbanísticos o el compromiso de legalizar más de 300.000 viviendas en situación irregular y el tan esperado anuncio de hacer realidad la iniciación de las obras del tercer Hospital para el 2020, no admiten demora en su ejecución.

Como tampoco lo admite los anuncios de la acometida de un estudio riguroso y posibilista del Guadalmedina, meter el acelerador para finalizar las obras del Metro de Málaga, además del plan de choque ya anunciado para afrontar el vergonzoso problema de las listas de espera quirúrgicas. Todo ello constituye un  programa de actuación gubernamental muy exigente y exigible por los contribuyentes,

No se le oculta tampoco que siendo Málaga y Andalucía receptoras de un importante volumen de ciudadanos del Reino Unido que nos visitan turísticamente o que residen en nuestra región, todo lo que rodea al Brexit nos atañe muy directamente y el Gobierno central debe tenerlo muy en cuenta, así como el preocupante  rumor de una desaceleración económica a nivel europeo que exige una estabilidad y confianza en el Gobierno de la Nación que desde luego Sánchez no la garantiza.

Andalucía ha entrado en una nueva etapa de su historia. La nueva era digital exige un “aggiornamiento” de ideas y de compromisos. Ya no caben ante el nuevo reto al que se enfrentan nuestros jóvenes, ni las nostalgias del pasado o el apoderamiento de los sentimientos de los andaluces, como el partido socialista ha venido haciendo  estos últimos años. Acercarnos y acercar a la población a los polos de desarrollo tecnológico como el Presidente de la Junta ha anunciado que lo hará en Málaga y abrir el gobierno al diálogo constructivo con la oposición y con todos los sectores de la sociedad civil es la manifestación más esperanzadora de que Andalucía se mueve.

 

Publicado en Diario SigloXXI, MelillaHoy