¡Por fin elecciones…! ese es el sentimiento y el deseo de una gran mayoría del pueblo español ante el anuncio que acaba de hacer  un Presidente visiblemente derrotado. Se acabó el suplicio, la incertidumbre, la pesadilla de un gobierno que nos ha arrebatado la esperanza, la alegría de vivir, el orgullo de sentirnos ciiudadanos de una gran nación como España. Llegó aupado después de un gran crimen de Estado como fué el 11M, incluida la vergonzosa manipulación de la jornada de reflexión del 13M; desmoronó el espíritu de la transición española despertando desgarradores sentimientos y recuerdos ya superados; trató de borrar incomprensiblemente una parte de nuestra historia; desequilibró las finanzas del Estado”gastando y despilfarrando” por encima de nuestras posibilidades y obligaciones asumidas con nuestros socios europeos para  el sostenimiento del euro.
Atacó duramente los sentimientos morales  de una parte de la sociedad española abriendo permenentemente debates sobre el aborto, la eutanasia, el matrimonio de los homosexuales, la objeción de conciencia, atacando los principios de la libertad religiosa, especialmente de los católicos y tratando de reducirlos a la esfera estrictamente privada, conculcando así los derechos fundamentales de la Constitución.
En el plano internacional lamentablemente su papel y el que le ha hecho jugar a España, ha sido demoledor. Su falta de autoridad, de sintonía con los líderes internacionales y su visible retraimiento y desconcierto, muchas veces, en las reuniones de los  organismos internacionales hizo que nos relegáremos a un segundo plano, nos hizo bajar del tren de la prosperidad y  subir al del desempleo, la crisis económica y el incremento de la pobreza.
La crisis financiera internacional es una realidad que nadie puede constestar, pero no dijo la verdad a los españoles y no acometíó con firmeza y autoridad los cambios urgentes y necesarios que España necesitaba para afrontar los graves problemas de nuestra economía. No creía en ellos, ni tuvo alrededor un equipo de profesionales y técnicos capaces para sacarlos adelante.
Por otra parte sus devaneos y su incontiencia política para luchar contra el terrorismo, nos ha puesto en el límite de lo soportable, situando a Bildu en las instituciones. El estatuto de Cataluña fué una concesión con la  que se inició un camino sumamente peligroso para la desestructuración del Estado.
Si embargo no ha sido el principal y único responsable. Sus  más directos colaboradores, Solbes y Rubalcaba, políticos más avezados y preparados que Rodriguez Zapatero no solo no detuvieron sus frivolidades sino que las amparaban y las impulsaban. Los dos están invalidados para la vida pública y especialmente su sucesor Rubalcaba. Su discurso no puede tener crédito alguno.
Pero estamos afortunadamente ya ante una nueva etapa, una nueva ilusión, una nueva esperanza. Si a partir del 20 de noviembre es Mariano Rajoy, quien tiene que asumir la difícil y compleja responsabilidad de gobernarnos, tenemos que trabajar ya desde hoy mismo para impulsar una regeneración de la sociedad española en lo público y privado. Es una labor que nos compite a todos los españoles, no solo al vencedor de las próximas elecciones.
En lo ,personal solo deseo que Rodriguez Zapatero reflexione  sobre el mal sabor de boca que su forma de gobernar nos ha dejado a millones de españoles; que descanse física e interiormente y que algún día reconozca sus errores y el gran bien que nos podría haber hecho a todos los españoles si la razón y la humildad hubieran primado en sus decisiones. Como persona que la vida le depare lo mejor, adiós Presidente, adiós.